Muchos ciudadanos acabamos preguntándonos qué sentido tiene hoy en 2013, toda la lucha contra el antiguo régimen, el franquista, hasta conseguir la llegada del Estado de Derecho con la aprobación de la constitución de 1978.
Podríamos
escribir largos ríos de tinta sobre el despilfarro en España
durante los últimos 35 años, el enchufismo masivo en la
administración de los militantes del partido, las familias del
político que no saben de donde vienen esos cuatro pisos que papá
compró cuando era concejal de no se que pueblo, amigos de amigos,
hasta crear una gigantesca red de caciquismo rural, y en definitiva
de corrupción institucionalizada y durante muchos años encubierta y
tapada, aunque esporádicamente conocíamos algún caso como FILESA,
la trama de los GAL, el hermanísimo Juan Guerra, el escándalo de
los fondos reservados de Luis Roldán, la megaestafa de la
cooperativa PSV impulsada por UGT, el grotesco alcalde de Marbella
Jesús Gil y Gil y su sucesor Julián Muñoz y la tonadillera.
Sin
embargo, es ahora en medio de la Gran Depresión Económica, cuando se une
una crisis política sin precedentes. Un partido que falsea todo un
programa electoral para llegar al gobierno, mintiendo descaradamente
a los ciudadanos, y echando la culpa a la oposición de tener que
mentir al presentar aquel programa. El Gobierno del PP, predica
austeridad, pero desde el comienzo de la crisis ha cobrado en
subvenciones, 370 millones de euros, más donaciones y cuotas de
afiliados, y habiendo subido una media del 22% los sueldos de los
empleados del partido. Los primeros actos de transparencia política,
llegan tarde, mal, y escandalizan de forma totalmente justificada.
Por otro lado el partido de la oposición, tampoco puede sacar pecho.
Y es posiblemente por ello que los votantes ven en el PSOE la otra
cara de la misma moneda: La corrupción institucionalizada del
bipartidismo.
Y
además el caso Bárcenas, al que considerare inocente salvo que se
demuestre lo contrario por una simple razón: El PP, tiene mucho más
dinero que yo, ha hecho una ley de justicia a su medida, (además de
una amnistía fiscal igualmente a su medida) y como ahora quieren
querellarse contra todo el que diga que Bárcenas es culpable, pues
que me se yo si a mi también me ponen una querella si lo escribo en
este humilde Blog. Además, seguro que al PP le sale gratis que para
eso tienen a Gallardón de ministro haciendo y deshaciendo, como un
juego de”lego” con la justicia: Hoy las tasas judiciales, mañana
el derecho de reunión... Así que para lo de Bárcenas, la 13 y
Gallardón.
Esta
legislatura, es la del dislate, la arrogancia, y la mentira
institucionalizada. Se rescata a los bancos pero no a las personas,
se inyecta una enorme cantidad de dinero para sanearla, pero no se
exige la dación en pago obligatoria a cambio. A eso unimos una
reforma laboral salvaje y en el peor momento.
Así
la clase política mantiene unos privilegios acumulados durante 35
años, la ley de transparencia no es más que un chiste malo, la
corrupción sigue aflorando en la misma medida que se agrava la
situación económica. Siguen apareciendo brotes verdes, a la vez que
sube el paro y la tasa de morosidad, el consumo continúa en mínimos
históricos, un endeudamiento caro y enorme, una creciente emigración
de la juventud, y un importante descenso de la natalidad, (más del
8% en 5 años), y todo esto en un país donde la inversión en I+D+I
y en educación han caído a los mínimos.
Movimientos
ciudadanos como el 15-M o el 25-S, han aglutinado a buena parte de la
sociedad contra el sistema, y por su reforma. Sin embargo han acabo
siendo desprestigiados y casi criminalizados por el régimen. El
fantasma de los grises está volviendo y adueñándose de las fuerzas
de seguridad de este “Estado de Derecho”. Al final, los
ciudadanos aragoneses, y de cualquier sitio del estado, esperamos una
reforma profunda de todo el régimen, que de una nueva esperanza en
el futuro a la sociedad. Un cambio tan grande, que derrumben los
cimientos de la corrupción, para que los ciudadanos podamos
encontrar un marco de convivencia moderno, solidario, y con políticos
que al reflejarnos sintamos la necesidad de actuar limpiamente con el
estado.
Ha llegado el momento de realizar una profunda regeneración política, y es necesario que sea de tal calado, que se impone al mismo tiempo un cambio de régimen: Es la hora de la III República, y sin olvidar el derecho a la soberanía del pueblo aragónés y de Aragón como nación. Solo así puede recuperarse un estado de ánimo en la ciudadanía para que vuelva a confiar en sus instituciones: Refundar el Estado. O esto, o lo disolvemos y declaramos la República de Aragón.

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